Si Trump abre el grifo del dinero, los ricos son los más beneficiados, pero Bitcoin también puede subir
Arthur Hayes desmenuza en su nueva entrada de blog Love Language la política del banco central de EE.UU. Según Hayes, se está creando dinero a raudales de nuevo, solo que bajo un nombre distinto. Esto, dice él, es una buena noticia para activos como el bitcoin y el oro.
Hayes es conocido por sus opiniones contundentes, pero en esta ocasión su mensaje es bastante sencillo. Cuando entra más dinero en circulación, suben los precios de los activos escasos. Según él, el bitcoin encaja claramente en esta categoría. El problema es que todo lo demás también se encarece.

Nuevo nombre para la política antigua
Según Hayes, los bancos centrales gustan de emplear términos complejos para disimular la impresión de dinero. Primero estuvo el Quantitative Easing y ahora está el Reserve Management Purchases. El nombre ha cambiado, pero el resultado, según él, es el mismo. El banco central compra deuda soberana y la paga con dinero recién creado.
Ese dinero acaba finalmente en el sistema financiero. Bancos, fondos y gobiernos pueden usarlo para invertir o gastar. Así suben los precios de las acciones, la vivienda y también del bitcoin. Hayes lo tilda de truco lingüístico para eludir la palabra inflación, mientras que la gente sí percibe el efecto.
Por qué hacen esto los gobiernos
Hayes explica que la inflación es un tema políticamente delicado. Si los alimentos y los alquileres se encarecen, la gente se descontenta. Al mismo tiempo, los gobiernos de todo el mundo arrastran deudas enormes. Reducir el gasto duele y subir impuestos es impopular.
Crear más dinero es entonces la salida más fácil. Al presentarlo en términos técnicos, los responsables políticos esperan, según Hayes, que no surja el enfado. Eso funciona un tiempo, pero al final todo el mundo se da cuenta de que el dinero vale menos.

Según Hayes, la historia muestra quiénes son los principales beneficiados de esto. Desde la crisis financiera de 2008, los poseedores de activos financieros han sido los más enriquecidos. Las acciones, el oro y el bitcoin se han disparado, mientras que los salarios a menudo se han quedado rezagados.
Cuando se crea cada vez más dinero, compensa poseer activos escasos. El bitcoin, dice él, es atractivo porque su oferta está fijada y no puede aumentarse por políticos o bancos centrales.
Hayes menciona precios concretos del bitcoin
En su entrada, Hayes también hace afirmaciones sobre el precio del bitcoin. A corto plazo, espera sobre todo nerviosismo y movimientos laterales. Según él, el bitcoin podrá oscilar entre 80.000 y 100.000 dólares por ahora. Esto se debe a que los inversores aún dudan de si esta nueva política tendrá realmente el mismo efecto que las rondas anteriores de impresión de dinero.
Una vez que esa comprensión cale, Hayes ve margen para un rápido ascenso hacia los 124.000 dólares. A más largo plazo es aún más optimista. En su escenario, el bitcoin podría incluso alcanzar alrededor de 200.000 dólares, aunque advierte que no será sin fuertes oscilaciones.
Tipos más bajos e influencia en la vivienda
Hayes espera que la nueva política también se use para mantener bajos los tipos de interés. Esto abarata las hipotecas y respalda el mercado inmobiliario. Para los propietarios es beneficioso, pero para los que compran por primera vez sigue siendo difícil, porque los precios de la vivienda siguen altos.
Según Hayes, esto vuelve a demostrar que el sistema funciona principalmente en beneficio de quienes ya tienen activos. Quienes no tienen ahorros o inversiones sufren sobre todo las desventajas de la inflación.
No todos están convencidos
Los críticos dicen que la recompra de deuda soberana a corto plazo tiene menos efecto que los programas de apoyo anteriores. Hayes no está de acuerdo. Según él, no se trata de la forma, sino del resultado. Mientras fluya dinero nuevo al sistema, los precios seguirán subiendo.
Para los inversores criptográficos principiantes, su relato es sobre todo una advertencia. Entiendan lo que hacen los bancos centrales y no se dejen engañar por términos complicados.