Ripple CEO Brad Garlinghouse: “Del veneno para ratas al motor financiero”
Probablemente hayas oído hablar de ello: en su momento, las criptomonedas fueron tachadas de “veneno de rata”. Más tarde se convirtieron en una especie de objeto de moda, una “mascota de piedra”. Pero, según Brad Garlinghouse, esa época ha quedado atrás. Según él, el sector se dirige ahora hacia algo mucho más serio: un componente fundamental del sistema financiero.
Y eso es un desarrollo interesante. Porque donde antes las criptomonedas giraban principalmente en torno a la especulación, la atención se desplaza cada vez más hacia aplicaciones reales.
Las empresas ahora ven la cripto de otra manera
Lo que llama la atención es que las grandes empresas están cambiando su actitud. Donde antes ignoraban o incluso rechazaban las criptomonedas, ahora hacen preguntas diferentes.
Ya no preguntan: “¿tiene esto valor?”, sino: “¿cómo podemos usar esto?”. Sobre todo, los stablecoins juegan aquí un papel importante. Son dólares digitales que las empresas pueden utilizar para pagos, liquidez y negocios internacionales.
Cada vez más empresas investigan cómo pueden integrar esta tecnología en sus sistemas. Eso demuestra que las criptomonedas están pasando lentamente de ser un experimento a una práctica.
Stablecoins como motor de adopción
Según Garlinghouse, los stablecoins son uno de los principales impulsores de este desarrollo.
Las cifras respaldan esa visión. En 2025, se negociaron más de 33 billones de dólares en stablecoins. Ya no es un nicho, sino un mercado serio.
Ripple también responde a esto con la introducción de RLUSD, un stablecoin orientado al uso empresarial. Con ello, la compañía se posiciona en el centro de esta tendencia creciente.
La regulación determina el ritmo
Sin embargo, hay un factor que puede acelerar o retrasar todo: la regulación. La llamada CLARITY Act en Estados Unidos puede, según Garlinghouse, desempeñar un papel decisivo. Normas claras pueden dar a las grandes entidades financieras la confianza para realmente participar.
Sin esa claridad, muchas instituciones siguen siendo cautelosas.
Según él, una política coherente es crucial. No cambios repentinos ni influencias políticas, sino marcos claros sobre los que las empresas puedan apoyarse.
¿Qué significa esto para el futuro?
El mensaje es en realidad bastante claro. Las criptomonedas están realmente en un punto de inflexión: la tecnología existe, el interés de las empresas crece y aplicaciones como los stablecoins demuestran que surge un valor real.
La pregunta ya no es si las criptomonedas van a desempeñar un papel, sino qué tan grande será ese rol. Y quizá aún más importante: qué tan rápido seguirá el resto del mundo financiero.
