Proyecto cripto vinculado a Trump quiere convertirse en un banco estadounidense
Qué manera de empezar 2026. World Liberty Financial (WLFI), un proyecto cripto estrechamente vinculado a Donald Trump, quiere transformarse en un banco oficial estadounidense. No un banco cualquiera, sino un banco fiduciario nacional. Se trataría de una institución regulada centrada en stablecoins, custodia e infraestructura financiera.
Y esto puede ser un movimiento inteligente. Toca regulación, política y la pregunta fundamental: ¿hasta qué punto puede integrarse lo cripto en el sistema bancario tradicional y es justo que el presidente de EE. UU. esté involucrado en este proyecto?

De rebelde cripto a actor regulado
WLFI empezó como un proyecto cripto-nativo, pero hoy opta conscientemente por otro camino. A través de su filial WLTC Holdings LLC ha presentado una solicitud ante la Office of the Comptroller of the Currency para obtener una licencia de banco fiduciario nacional.
Si ésta se aprueba, nacerá World Liberty Trust Company. No un banco de consumo convencional con cuentas corrientes, sino un banco de infraestructura digital enfocado en emitir la stablecoin USD1 de WLFI, gestionar reservas, custodiar criptomonedas y convertir otras stablecoins. WLFI se posiciona como un puente entre el mercado cripto y el sistema financiero de EE. UU.
La política lo complica
Que las empresas cripto busquen un camino regulado no es novedad. Lo que distingue a WLFI es el contexto político. El proyecto está vinculado directamente al presidente en ejercicio y es gestionado por personas de su entorno. Esto otorga a la solicitud una carga simbólica.
Los defensores lo ven como una prueba de que EE. UU. integra la cripto seriamente. Los críticos temen conflictos de interés y se preguntan si el peso político influye en la supervisión. De este modo, la solicitud se convierte en una prueba de estrés para la política cripto estadounidense.
En Washington ya hay debates sobre el papel de los políticos en la cripto. Legisladores demócratas propusieron evitar que líderes electos o sus familias se beneficien de activos digitales. Aunque esas propuestas no se convirtieron en ley, la ambición bancaria de WLFI reaviva el debate.
Más que un solo proyecto
Tanto si la licencia llega a buen puerto como si no, este paso tiene significado. Abarca preguntas fundamentales: ¿cómo encaja la finanza descentralizada en un sistema regulado? ¿Dónde está el límite entre la innovación y el riesgo sistémico? ¿Y cómo lidiar con la influencia política en un sector que promete transparencia?
La decisión no sólo determinará el destino de WLFI, sino que también marcará la dirección de cómo la cripto se desarrollará en Estados Unidos.