Países Bajos vs Turquía: ¿Cuáles son las diferencias en los impuestos sobre las criptomonedas?

Turquía quiere gravar las ganancias obtenidas en criptomonedas. Así se desprende de un nuevo proyecto de ley presentado ante el parlamento. Si se aprueba el plan, los inversores deberán pagar un impuesto del 10% sobre sus beneficios. Además, se establecerá una pequeña tasa por cada transacción.

A primera vista esto parece principalmente una noticia turca. Sin embargo, también resulta interesante para los inversores neerlandeses. En los Países Bajos se está trabajando en nuevas normas fiscales para 2028, aunque sea solo para ver cómo puede hacerse de otra manera.

10% de impuesto sobre las ganancias en Turquía

La parte más importante del plan turco es un impuesto del 10% sobre las ganancias realizadas. Esto significa que solo pagas si realmente has obtenido beneficios y has vendido tus criptomonedas.

Supongamos que compras bitcoin por 1.000 euros y lo vendes por 1.500 euros: habrías obtenido 500 euros de ganancia. Sobre esos 500 euros deberás abonar el 10% de impuesto.

Las plataformas de criptomonedas retendrán automáticamente ese impuesto y lo ingresarán cada trimestre al gobierno. Los inversores no tendrán que gestionarlo por su cuenta. La medida se aplicará tanto a particulares como a empresas, y no importa si la persona reside en Turquía o en el extranjero.

Además, se impondrá una pequeña tasa del 0,03% en cada transacción de venta. Incluso si registras pérdidas, deberás pagar dicha tasa.

Qué podría cambiar en los Países Bajos en 2028

En los Países Bajos existe un proyecto para, a partir de 2028, gravar el rendimiento real. El eje principal es un impuesto sobre el incremento de patrimonio. Esto significa que cada año pagarás impuestos sobre la apreciación de tus activos, incluidas las ganancias no realizadas. En otras palabras, también se grava la ganancia en papel.

La tarifa propuesta es del 36% sobre el rendimiento real. Para cada persona se establece un umbral exento de 1.800 euros. Sobre todo este punto gira el debate.

Por qué los inversores en criptomonedas están preocupados

El impuesto sobre el incremento de patrimonio genera mucha inquietud. Los inversores temen tener que pagar impuestos por ganancias que aún no han materializado.

Imagina que en 2028 el valor de tus criptomonedas sube considerablemente. Tendrás que pagar impuestos sobre ese aumento, aunque no vendas. Si luego el precio baja, podrías perder dinero después de haber pagado el impuesto. Las pérdidas sí pueden compensarse, pero no con carácter retroactivo.

En un mercado tan volátil como el de las criptomonedas, esto supone un riesgo añadido al propio riesgo de precio.

Conclusión: dos diferencias claras

Si comparas ambos planes, se distinguen dos grandes diferencias.

La primera es el momento del gravamen. Turquía grava únicamente en el momento de la venta, es decir, cuando la ganancia se ha realizado. Los Países Bajos estudian gravar la ganancia en papel, incluso si no la has vendido.

La segunda diferencia radica en la carga probatoria y administrativa. En Turquía las plataformas retienen el impuesto automáticamente; el inversor apenas tiene gestiones. En los Países Bajos la responsabilidad recae en el contribuyente, que debe llevar un registro de sus saldos, transacciones y rendimientos en todas sus plataformas y billeteras, y declararlo anualmente.

En el mundo cripto, donde muchos usuarios emplean múltiples plataformas y wallets, eso marca una gran diferencia.

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Jerrymie Marcus proviene del periodismo y cree que las criptomonedas pueden mejorar el mundo. Lo experimentó hace años cuando envió valor a su familia en Indonesia en solo un minuto.

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