Esto es cuánto dinero va a costar el euro digital a los bancos
La introducción del euro digital está un paso más cerca. Por primera vez, hay estimaciones de costes concretas sobre la mesa. Según el miembro del consejo de gobierno del BCE Piero Cipollone, los bancos europeos deberán invertir entre 4 y 6 mil millones de euros en la implementación. Esos costes se distribuirán a lo largo de cuatro años y suponen aproximadamente el 3 por ciento de sus presupuestos anuales de mantenimiento de TI.
El BCE también genera costes. Se estima que la fase de arranque requerirá 1 300 millones de euros. A partir de 2029, el banco central anticipa costes operativos anuales de aproximadamente 300 a 320 millones de euros. Estos serán asumidos, al igual que la producción de billetes, por el Eurosistema.
Menos dependiente de las redes de pago estadounidenses
Detrás del euro digital hay más que tecnología. Más de tres cuartas partes de todos los pagos con tarjeta en Europa se realizan a través de actores internacionales como Visa y Mastercard. En trece países de la zona euro ni siquiera existen alternativas nacionales.
El BCE considera esto un riesgo estratégico. Al mismo tiempo, las stablecoins vinculadas al dólar, como USDC y USDT, están creciendo rápidamente. Eso aumenta la presión sobre la autonomía monetaria de Europa.
Con el euro digital, el BCE quiere ofrecer una alternativa europea. Los comerciantes pagarían menos que con Visa o Mastercard. Los pequeños empresarios incluso hasta la mitad de los costes actuales. De este modo se genera más competencia, sin desplazar a sistemas nacionales como Bancomat o Bizum.
Los bancos siguen ocupando un lugar central
Es llamativo que el BCE posicione a los bancos explícitamente como socios. Serán ellos quienes gestionen las carteras digitales y mantendrán el acceso a los datos de los clientes. El propio BCE solo verá códigos de transacción anonimizados.
Esto significa que los bancos conservan su relación con los clientes y pueden seguir utilizando los datos de pagos para servicios adicionales como préstamos o seguros. Además, el BCE no cobra tarifas de red, por lo que los bancos pueden recuperar parte de sus inversiones a través de comisiones.
También es importante que el euro digital no genere intereses y que haya límites en el saldo que se puede mantener. De este modo se evita que los ahorros fluyan masivamente fuera de los bancos.
Privacidad y planificación de futuro
Según el BCE, las preocupaciones sobre la vigilancia no tienen fundamento. Gracias a una división clara de tareas entre el banco central y los bancos comerciales, el nivel de privacidad sería comparable al del dinero en efectivo.
El Parlamento Europeo otorgó en febrero de 2026 una primera aprobación importante. Si la legislación se completa este año, podría iniciarse un piloto en 2027. La introducción oficial está prevista para 2029.
El euro digital no pretende reemplazar el dinero en efectivo, sino complementarlo. Una variante digital, junto a los billetes, con incluso posibilidades de pago sin conexión. Con ello, Europa da un paso más en la modernización de su infraestructura de pagos.
