El apagón de Internet en Irán revela la vulnerabilidad de la minería de Bitcoin
El casi total apagón de internet en Irán, impuesto durante las masivas protestas antigubernamentales, suscita preguntas sobre las consecuencias para Bitcoin. Aunque el impacto en la red mundial es limitado, la situación muestra cómo la geopolítica, la política energética y la infraestructura digital pueden interrelacionarse.

Irán no es el eje principal, pero tampoco una nota al pie
Irán ha desempeñado durante años un papel modesto en la minería de Bitcoin a nivel mundial. Gracias a la energía barata y subvencionada, el país resultó especialmente atractivo para los mineros alrededor de 2020 y 2021. Sin embargo, esa relevancia ha disminuido. Se estima que hoy en día Irán aporta solo un pequeño porcentaje de la potencia de cálculo total mundial, la llamada tasa de hash de Bitcoin.
Eso significa que Irán no es un eslabón crucial para el funcionamiento de Bitcoin. La red está diseñada a propósito para no depender de un solo país o región. Aun así, la contribución iraní es lo suficientemente grande como para que las perturbaciones sean visibles en los márgenes del sistema.

¿Sigue siendo posible la minería sin Internet?
Un apagón de Internet no implica automáticamente que la minería de Bitcoin se detenga. Las grandes instalaciones de minería necesitan sobre todo un suministro eléctrico estable y solo conexiones a Internet limitadas y periódicas para recibir nuevos bloques y transacciones.
Sin embargo, en caso de conexiones prolongadas o inestables surgen problemas. La colaboración con los pools de minería se vuelve más difícil, los pagos pueden retrasarse y los mineros más pequeños, a menudo informales, corren un mayor riesgo de parar. Los costes se disparan, aunque técnicamente la minería siga siendo posible.
Incluso si todos los mineros iraníes quedaran desconectados al mismo tiempo, se estima que eso afectaría a menos del cinco por ciento de la potencia de cálculo mundial. La red de Bitcoin se ajusta automáticamente mediante cambios en la dificultad, por lo que el impacto se mantiene reducido.
La comparación con China muestra la escala
La situación contrasta drásticamente con la prohibición de la minería en China en 2021, cuando desapareció temporalmente más del cuarenta por ciento de la potencia de cálculo mundial. Bitcoin siguió funcionando entonces también. En ese contexto, el apagón en Irán no supone una amenaza para la estabilidad de la red.
No obstante, la inestabilidad persistente, combinada con posibles racionamientos energéticos, podría presionar aún más las actividades de minería locales. Eso reduciría de nuevo la participación de Irán en el sector.
Símbolo de resiliencia, pero también de riesgos
Para inversores y analistas, el evento es sobre todo simbólico. Subraya la resiliencia de Bitcoin: ningún gobierno puede desconectar la red con facilidad. A la vez, muestra que la potencia de cálculo suele concentrarse en países con energía barata y una situación política frágil.
La tendencia a largo plazo es clara. A nivel mundial, la minería de Bitcoin se desplaza cada vez más hacia países más estables, mejor regulados y con abundante suministro energético. El papel de Irán se reduce, en lugar de crecer.
Así, el apagón de Internet no amenaza a Bitcoin en sí, pero sí recuerda que la geopolítica y la política energética siguen influyendo en dónde y cómo se mantiene la red.